martes, 7 de febrero de 2012

TXIMBOS

TXIMBOS

A VISTA DE PÁJARO

No fue uno, sino muchos. Tantos, como habitantes tuvo la Villa. Siempre pequeños, siempre botxeros. Será por aquello de que Bilbao, desde el cielo, más que urbe parece nido. Va a ser eso. La respuesta al misterio y la razón de tanta visita alada. Eso, y que nuestro suelo siempre tuvo buen olor y mejor bocado. Fueran restos de bocatas, de patatas o de palmeras y barquillos. Fue tan popular su figura y tan eficiente su volar, que aterrizaron en el valle de las palabras. En ese árbol, que llaman diccionario. Pero no de cualquier lengua. Sino de esa oficiosa que se llama bilbaina y que a nosotros nos parece preciosa. Una vez en ella, dieron su nombre a jabones, a carabinas y a barcos. Y ya puestos, como estaban de ronda, nos otorgaron gentilicio alado. Ese que llevamos desde entonces, a mucha honra los bilbainos. Sea Chimbo o Tximbo, el bilbaíno, si es con diptongo, sabe que el suyo es rango de ave. Pero no de una cualquiera. Sino de aquella que, vaya donde vaya, sea en primavera o en verano, en otoño o en invierno sabe que cuando vuelva, le estará esperando el nido. Ese que llaman Bilbao y del que, por mucho que vueles lejos, en el fondo nunca te has ido.

Tomás Ondarra y Jon Uriarte

1 comentario:

  1. reeeeal!!!!! tximbos botxeros. Gipuzkoa huele mejooor!!!!!

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